Mereció mejor suerte pero tuvo que conformarse con un empate. San Martín hizo todo el gasto en La Ciudadela ante Almagro, pero el visitante lo empató con una jugada de pizarrón. Fue 1 a 1, resultado que le deja un sabor amargo a los dirigidos por Diego Cagna.

Las crónicas tucumanas y las de José Ingenieros dirán que el Santo jugó mejor, que tuvo las mejores situaciones y que mereció ampliamente el triunfo. Pero las estadísticas dicen que hubo paridad en La Ciudadela y que el albirrojo perdió la oportunidad de quedar a 4 unidades de la punta.

El Tricolor arrancó mejor pero rápidamente San Martín se adueñó de la pelota y de las mejores acciones. Por eso el gol no tardó en llegar cuando se juntaron dos de los mejores exponentes albirrojos: Dip y Bucci. El primero desbordó a quien se le cruzó por derecha y tiró el centro atrás para que el de Río Gallegos, de cabeza, la mande a guardar al fondo de la red.

Lejos de despertarse, Almagro se sumió en la confusión y estuvo para el cachetazo. Acosta tardó en rematar en una ocasión; en la siguiente, un tiro de Dip se fue cerca del ángulo. Pero la más clara la tuvo Gonzalo Rodríguez, que desperdició una tremenda contra dejándole servida la redonda al golero Limousin. Trascartón, con el pizarrón en las retinas de sus futbolitas, Almagro celebró la inmerecida igualdad: perfecta ejecución de un tiro libre que obligó al rebote de Taborda para que Arrechea, que venía desde atrás para terminar la jugada, la mande a guardar.

En los primeros 13′ del complemento se vio el mejor juego de San Martín. Triangulaciones, cambios de frente, toques cortos precisos. Sólo le faltó el gol, un poco porque no tuvo referente de área y otro por las manos de Limousin, que prácticamente no falló en sus intervenciones.

Después el Santo entró en una laguna de la cual no pudo salir hasta el final del partido. Vitín aportó algo de lo que sabe pero no alcanzó. A Lentini no le llegó ninguna clara y, para colmo, Abregú dejó al equipo con 10 hombres porque salió lesionado y ya no había más cambios disponibles (el tercero que ingresó fue Serrano).

Los aplausos con los que el hincha despidió al equipo se sustentan en el esfuerzo y en el buen fútbol que por momentos mostró el equipo. No siempre gana el mejor y menos en este torneo, donde el equipo más flojo te puede empatar con un gol de otro partido. Como el que hizo Almagro en esta oportunidad. Maldito el pizarrón de Felipe De la Riva.

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