Hace no mucho tiempo, Carlos Tevez dijo que “las cosas están volviendo a la normalidad”, luego de que su Boca ganara un título argentino. La frase pegó fuerte y bien podría ser usada en estos días donde San Martín se impuso a Atlético en los dos partidos y ganó la Copa Bicentenario.

Está bien, eran partidos amistosos. Los mismos que los primos festejaron cada vez que los ganaron. Los mismos que escondieron un trofeo y después se quejaron porque le pagaron con la misma moneda.

De amistoso, el de este domingo tuvo poco y nada. A falta de buen fútbol los protagonistas se pegaron de lo lindo. Zampedri y Ferrero tuvieron su duelo, al igual que Aliendro y Serrano, entre otros tantos. Ninguno esquivó la patita y el partido podría haber terminado con menos de 21 jugadores en cancha.

En el primer tiempo hubo algo se situaciones al menos. Zampedri tuvo dos para la visita y las desperdició. Lentini mandó una por encima del travesaño y Ayala se hizo gigante al taparle dos veces el gol a Leonardo Acosta y una a Briones en el inicio del encuentro.

Los hinchas Santos esperaban mucho de Víctor Rodríguez, que recién apareció en el complemento con un par de apiladas interesantes. Pero el Rodríguez que le dio la alegría al pueblo Santo fue Gonzalo, que ingresó en el segundo tiempo, recuperó una pelota en el último centímetro de la cancha e inició la jugada del gol que él mismo marcó de cabeza para sentenciar la serie con el 4-0 global.

El partido terminó con el festejo de la multitud que copó La Ciudadela y del plantel de Diego Cagna que demostró que sigue por buen camino, aunque le falte por ahora, al menos, un refuerzo más por línea. El DT Santo se fue vitoreado por los hinchas que sueñan con un San Martín protagonista en la B Nacional. Aunque sólo haya ganado dos partidos de “entrenamiento”.

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