Llegó a Catamarca con todo en contra y se fue aplaudido por los hinchas rivales. El Santo se hizo fuerte en Aldalgalá, le ganó 3 a 2 a Unión Aconquija en su fortín y volvió a la Primera B Nacional tras exactamente 5 años.

La aventura no fue para nada fácil. Todo comenzó el viernes, cuando el ómnibus que trasladaba al plantel fue parado en la ruta por la policía de Catamarca, que requisó a cada jugador Santo como si se tratara de un delincuente.

En la madrugada del domingo la policía liberó la zona del hotel donde se hospedaba el conjunto albirrojo y le dio vía libre a los hinchas locales para arrojar piedras y bombas de estruendo. Ellos quisieron molestar a los futbolistas Santos, quienes, pese al insomnio, se hicieron mucho más fuertes a la hora de salir a jugar.

Por eso no pasaron ni 7′ y Ramón Lentini ya puso el 1-0. Por eso Mario Ejarque le tuvo que regalar un penal al local, que Lucas Farías cambió por gol. Pese a algunas fallas, el Santo parecía aplomado, hasta que llegó el segundo error de César Taborda en todo el torneo: salió mal a buscar la pelota, que le quedó servida al mismísimo Farías para decretar el 2-1 que llevaba la definición a los penales.

Pero, por historia, San Martín es un equipo que se agranda en las difíciles. Por eso Bucci cruzó la mitad de cancha y habilitó a Gonzalo Rodríguez, que giró entre tres rivales y definió de “puntín” ante la salida de Alejandro Medina, que nada pudo hacer.

Con el local mandado totalmente al ataque, “Torpedo” se avivó en una mala salida de la zaga de Unión y habilitó a Ramón para que selle el definitivo 3-2 del ascenso. El de la vuelta. El de la alegría de la mitad más uno de Tucumán.

Finalizado el partido, los jugadores desataron el festejo en el campo de juego junto a algunos dirigentes e hinchas y, en Tucumán, la Plaza Independencia se llenó de fieles que festejaron el ascenso.

¡GRACIAS SAN MARTÍN!

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