A la tristeza, alegría. A la muerte, vida. A San Martín, la final. El Santo logró en una tarde gris por donde se la mire, llegar a concretar su más añejo anhelo: llegar a la final por el ascenso a la B Nacional.

Los merecimientos en el futbol y en la vida son escasos, de hecho casi que no existen, y todos los cirujas nos ganamos los tres premios que se describen al principio, a base de sangre, sudor y lágrimas.

No hace falta entrar mucho en detalle sobre lo ocurrido en la semana en el mundo del Santo, sin embargo en la tarde del domingo muchas cosas se pusieron en juego: el equipo y la gente pudieron sobreponerse a semejante tragedia con una victoria tan festejada como merecida.

Desde el arranque San Martín dominó los hilos del partido, un poco timorato tal vez. De hecho los ánimos de verdad no eran los mejores en La Ciudadela, se sentía el pesar y la tristeza, pero dentro del campo de juego había que dar vuelta la página y meterse en la final.

La tranquilidad fue la principal arma que tuvo el Santo para doblegar al noble equipo de Libertad de Sunchales, que lejos de ser un rival desleal, buscó infructuosamente con sus virtudes llevarse el premio que ambos equipos disputaban.

La tranquilidad, reitero, le permitió a los dirigidos por Cagna hacerse del balón y de a poco meterse en el partido primero y después llegar al primer gol que, de alguna forma, cauterizó la herida en la hinchada para poder dar rienda suelta a la alegría en Ciudadela.

El gol, fue obra del trabajo en equipo, Agudiak que las corrió a todas, recuperó en el piso una pelota medio sucia, éste lo ve correr a Bucci que tras llegar al fondo mandó el centro al medio para que Ramón Lentini a los 21 del PT,dedique su conquista a los nuevos cuatro ángeles (foto) que desde el cielo seguirán alentando por siempre a San Martín.

Luego el partido seguiría por los mismos carriles, con un Santo bien plantado en el campo, con una defensa casi impasable, donde la tarea de Rolando Serrano sobresalió por sobre el excelente trabajo del cual ya nos tiene acostumbrado Alexis Ferrero.

Sobre el final del partido Libertad apretó el acelerador, intentó inquietar a Taborda con el ingreso de Forni por el defensor Correa para ganar en presión y posesión de la pelota, pero el Santo estaba infranqueable y de contra tenía todas las puertas abiertas para liquidar la historia.

Justamente así fue, una contra letal con el ingresado Vitín Rodríguez terminó en una falta en la puerta del área. La jugada preparada en el tiro libre tuvo otra vez a Lentini como protagonista principal, que tras el pase de González, clavó un bombazo al ángulo derecho del arquero Manera y decretó el 2-0 final.

A la tristeza: ALEGRÍA, decíamos al principio, la mejor manera de curar heridas es riendo, abrazándonos y festejando. Eso generó este equipo que nos devolvió la fe, la esperanza y nos dio VIDA, como también decíamos, para jugar lo que tanto queríamos, lo que tanto merecíamos: LA FINAL.

Ahora se viene lo más lindo, y lo más difícil también, pero no tenemos dudas que estamos preparados porque en las malas nos hicimos fuertes y demostramos que hay equipo, hay hinchada y hay ganas de ir en busca de ese objetivo, que TODOS, los que estamos acá y los que nos esperan allá, tanto merecemos.

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