Darío Cajaravilla se enfrentará mañana al inicio del partido más difícil en su carrera, una vez que salga del quirófano donde le operarán la rotura de ligamentos cruzados, el defensor comenzará la recuperación para volver a las canchas.

Con cara de cansancio y resignación, el defensor del  Santo finalmente aseguró lo que tanto temía desde que comenzó su problema de la lesión que lo marginó y aseguró que “desgraciadamente me tengo que operar y me voy a perder como seis meses de trabajo”.

Aquel primer tiempo en Concepción fue el comienzo de un camino sin retorno para Cajaravilla. San Martín perdió el partido 1 a 0, se complicaba en la clasificación pero lo más traumático era que perdía uno de sus sostenes en la defensa.

Hasta ese momento y pasadas varias semanas la lesión del defensor fue un tema del que poco se habló, el temor de lo peor estaba latente y nadie quiso confirmarlo, sin embargo fue el mismo jugador, tras asumirlo con hidalguía, quien lo confirmó: “Rotura de los cruzados, en principio parecía otra cosa, pero cuando me hicieron la resonancia salió que estaban rotos los cruzados y me tendré que operar”.

La noticia sin dudas que fue un mazazo para el hombre de 36 años y debió tomarse unas semanas para poder reacomodar las ideas y ver qué iba a pasar con su futuro porque como asegura Darío: “La realidad es que no me esperaba esto a esta altura de mi vida, a esta edad tener una lesión así…” y siguió con su explicación, “nunca tuve una lesión grave y que venga al final de mi carrera de verdad no me lo esperaba”.

Con los resultados de la resonancia se fue a su Mar del Plata natal, allí rodeado de sus afectos puso la cabeza en frío, se apartó de las necesidades futbolísticas de un San Martín en crisis para poder decir “ya está, hay que asumirlo”.

En ese tiempo se dio cuenta que si bien el final de su carrera está cerca, el compromiso con el club sigue presente y tras hablar con todas las partes comprometidas tomó fuerzas para encarar lo que viene. “Me queda un año de contrato todavía con San Martín y me tengo que recuperar para volver a jugar”, aseguró con un gesto de ilusión en sus pupilas.

Hay algo que también lo incentiva a meterse en este embrollo de una operación de ligamentos cruzados, y es el presente del equipo y la motivación que recibió por parte de sus compañeros y justamente sobre eso, el defensor aseguró que “el equipo está en condiciones de pelear el tan esperado ascenso”, a pesar de la caída en Misiones.

Uno trata de estar siempre con los compañeros, por ahí no se puede siempre porque ellos entrenan en un lugar y yo estoy en otro recuperándome, pero bueno trato de estar siempre y venir a la cancha”, contó en cuanto a cómo es su trato día a día con el plantel en esta complicada situación.

Por último, Darío confesó que  si bien tiene la tranquilidad de que a partir de la mañana la situación comenzará a ser otra, espera que todos lo acompañen y pide una ayudita de arriba, “si Dios quiere, ojalá que salga todo bien, y esperemos recuperarnos rápido”, dijo al despedirse.

El miércoles a la siesta (14h aprox), el Dr. Claudio De Camilo junto a su equipo lo intervendrá quirúrgicamente en una clínica privada de la capital tucumana y Darío Cajaravilla comenzará su recuperación que le demandará unos seis meses antes de volver a las canchas.

¡Éxitos Darío! ¡Todo el pueblo Santo te acompaña!

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