San Martín cambió. La llegada de Diego Cagna le devolvió al plantel la confianza necesaria para afrontar los últimos partidos de la zona clasificatoria. Con una buena actuación, el albirrojo le ganó 3 a 1 a Concepción FC y quedó a tiro del pase a los octavos de final.

Presión, presión y más presión. Esa fue una de las claves de este importante triunfo Santo, que ahogó durante gran parte del partido a su rival y no lo dejó jugar como en otros partidos.

Cagna le puso un sello más ofensivo a este equipo, que ahora lleva tres victorias consecutivas. Eso posibilita que Ramón Lentini tenga más chances y las convierta. El ex Estudiantes abrió el marcador culminando una excelente jugada con más de 15 pases seguidos y un inicio que justifica el párrafo anterior: Gonzalo Rodríguez presionó en 3/4 de cancha e inició la jugada del gol.

En el complemento el Santo salió enchufado y lo plasmó nuevamente en la red. Otra buena jugada colectiva terminó con el tanto de Gonzalo, que se sacó la mufa y con su remate cruzado marcó su primer tanto en este certamen.

Pero los fantasmas del segundo tiempo volvieron a aparecer. Cansado, San Martín le cedió el terreno y la pelota a Concepción, que llegó al descuento tras una serie de rebotes en el área local: Walter Arriata, como hace un mes, volvió a sentenciar la ley del ex.

Pero el Santo no se amilanó y siguió apostando a lo que ahora sí sabe hacer: presionar. Lo hizo en mitad de cancha, Abregú ganó la pelota y una desinteligencia de la zaga sureña dejó solo a Ramón, que nuevamente ajustició al arquero visitante.

Motivado, convencido y a un paso de la clasificación está el Santo, que desató una fiesta tremenda en las tribunas. La mañana tucumana se vistió de rojo y blanco con un San Martín que, de la mano de Cagna, vuelve a creer que se puede.

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