Ya pasó el momento de las gastadas, pasó el momento de las divertidas reacciones por parte de los cirujas y las respuestas insólitas de los decanos para justificar el abandono, y es momento de parar la pelota y pensar con seriedad lo que pasó el domingo. Porque esto sienta precedentes y ya estamos condicionados de cara al futuro.

Varias preguntas aparecen en el panorama futuro que intentaremos ir respondiendo con sentido común más que con certezas, porque para lo que puede llegar a pasar no hay repuestas que sean contundentes, sino aproximaciones.

La primera pregunta es ¿Esto de las serpentinas, pirotecnia y demás “festejos” seguirá durante el campeonato? Y si es así, ¿Qué pasará cuando los perjudicados sean rivales que vengan a buscar puntos en La Ciudadela para lograr lo mismo que el Santo?

La respuesta no es tan complicada de imaginarla. De hecho ya sucedió, es más, sucede siempre y casi siempre termina con sanciones a San Martín. Quita de puntos, partidos perdidos en los escritorios (Alumni, por citar un ejemplo) y sanciones económicas. Los hinchas que piensan un festejo terminan organizando un perjuicio al club.

Otra pregunta de fácil respuesta es ¿Quién organiza estas cosas que atentan contra los intereses del club? Como en el caso anterior, tampoco hay una respuesta concreta, pero sí aproximaciones. En primera medida los organizadores somos todos. Sí, todos. Medios partidarios, socios con dinero, algunos sectores de la barra, dirigentes (aunque se niegue de manera contundente) y los hinchas comunes. Todos somos parte de esta fiesta que luego se convierte en irresponsabilidad.

Dirigentes fueron nombrados en el párrafo anterior y no fue casual. No estamos haciendo una acusación formal en cuanto a que son los facilitadores de la pirotecnia o de los rollos, porque esto no es así, pero sí son responsables de que la organización y el operativo de seguridad (que se paga muy caro) actúe de manera efectiva ante el primer intento desestabilizador en las tribunas. Y les guste o no, esa sí es su responsabilidad.

Recordamos con triste pesar la figura de los “coordinadores”, pero sin embargo con el tiempo vemos cómo esa triste figura de verde le permitió al club de una manera u otra mantener un cierto orden en las tribunas. Hoy por suerte la realidad de San Martín es otra, y cada uno puedo decir y hacer casi cualquier cosa en la tribuna, pero en eso también está contemplado hacerle el mal al club, como viene sucediendo hace tiempo.

Y teniendo esto en cuenta, otra pregunta aparece en el camino ¿Será que los hinchas que realmente aman al club podrán contener a aquellos que sin darse cuenta le hacen daño?

Esperemos que sí, seamos optimistas que de ahora en adelante todos aquellos que realmente quieran a San Martín actúen de “coordinadores” que no permitan a los imbéciles tirar petardos a la cancha, no tirar rollitos a los arqueros rivales, no hacer que el equipo pierda minutos de juego por los pendejos subidos al parapelotas.

Tenemos que entender que de una vez por todas hay que salir de esta categoría y para eso hay que ganar dentro y fuera de la cancha, siendo el ejemplo ante los clubes que vienen a buscar un empate y un petardo les significa una victoria tras una suspensión.

Como decimos siempre, a San Martín lo sacamos entre todos, y eso significa que entre todos tenemos que terminar con estas boludeces.

Foto: Rodrigo Mendoza para MC

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