Coincido con muchos en que, hace mucho tiempo, San Martín no tenía un enganche así. Coincido también en que Albano Becica es un jugador que, al equipo, le hizo ganar muchos puntos. Pero también estoy seguro de que, como él, hay muchos en este fútbol, donde hoy sólo prima lo económico. Porque para ellos, los futbolistas, esto es sólo un trabajo (y no está mal que lo tomen como tal) del que viven 15 o 20 años.

El cordobés debe haber sido el mejor exponente Santo en los últimos dos años. Es un jugador que, de la nada, dejaba a sus compañeros solos frente al arco. La clavaba al ángulo desde cualquier posición y tiraba firuletes que todos aplaudíamos sin cesar. Pero, ¿de qué sirve tener en un plantel a un jugador que no se siente cómodo?

Desde que llegó al club, no hubo pretemporada en la que el 10 no haya amagado con irse. Siempre, pero siempre, aparecían ofertas fantasmas por el jugador, las cuales se desvanecían con el correr de los días y Becica, siempre, terminaba en San Martín.

Pero esta vez fue la excepción. El enganche y su representante presionaron para irse y lo lograron. ¿Pierde a un jugador importante el Santo? Puede ser. ¿Pierde al distinto que tenía el plantel hasta el momento? Capaz. Pero, ¿no hay otros jugadores de esa talla? Claro que sí. Estoy seguro de que hay otros futbolistas que podrán hacer lo mismo o más que Albano en San Martín, club donde marcó 8 goles y asistió varias veces a sus ex compañeros.

Estas cosas pasaron, pasan y van a seguir pasando de por vida, porque lamentablemente, en el fútbol actual manda el negocio, mandan los representantes y los intereses de los jugadores. Si (por ejemplo) el Estado despilfarra tanta plata en el fútbol, ¿cómo un jugador no va a elevar sus pretensiones cuando es el mejor de un plantel? Eso pasa en todos los ámbitos. En un banco, en un canal de televisión. Pero más en la carrera de los futbolistas, que viven de esto alrededor de 15 años y buscan hacer una diferencia económica, ya que ni siquiera ellos saben qué pasará cuando cuelguen los botines.

No es la muerte. Darío Tempesta está armando su equipo y, seguramente, se la podrá rebuscar sin Becica, quien, siga donde siga su carrera, seguirá siendo recordado como un buen jugador, aunque en San Martín también se lo recordará como uno de los tantos que formó parte de uno de los peores equipos de la historia del club.

Se fueron “El Coya”, Jacinto, “El Capo”, Monge, Campodónico. Se fue el “Ratón” Ibáñez. ¿Por qué no se va a ir Becica? Bajemos un cambio. Tampoco es Messi.

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