“Los clásicos se ganan”, reza un viejo refrán del fútbol. A nadie le importa cómo, si jugando bien o mal, con un gol lindo o feo, con una goleada o sobre el final del partido. La reserva del Santo no hizo caso omiso, le ganó a Atlético 1 a 0 en la semifinal y ahora irá por el título del certamen que organiza la Liga Tucumana de Fútbol.

Había mucha expectativa en ambos bandos para este encuentro, donde el Santo formó con Alejandro Ruiz; Patricio Cantos, Lucas Albarracín, Álbaro Jiménez y Eric Santillán; Matías Luna, Cesar Abregú, Nahuel Mujica y Gastón Arraya; Facundo Roldán y Carlos Herrera.

El decano arrancó mejor y al minuto Sánchez disparó y la bocha se fue cerca del palo. Después, Kranevitter manejó una contra que podría haber sido letal si Galván no la desperdiciaba. Pero el Ciruja respondió con un tiro libre de Arraya que pegó en el horizontal, que salvó al albiceleste.

Atlético manejaba más la pelota pero carecía de profundidad, en cambio el albirrojo abusaba mucho del pelotazo y no podía llegar con chances claras al arco rival. El Decano iba a contar con una muy clarita cuando Kranevitter de zurda disparó de afuera y la pelota se fue muy cerca. Pero, pese a la falta de juego, los dirigidos por Jacinto Roldán no se quedaron atrás y tiraron por la borda una clara ocasión de gol, cuando Luna quedo solo frente al arquero y, tras dudar, remató débil y fácil para el “uno” albiceleste.

En la segunda mitad el partido se hizo feo y cayó en un pozo, ninguno de los dos se animó a jugar y hubo muchísimo roce, pierna fuerte y nerviosismo. Muchos pelotazos, los jugadores apurados, cansados también por el agobiante calor eran unos condimentos perfectos para que el partido fuera en debacle. Hasta que Jacinto un viejo zorro, mandó a la cancha a Hernán Brylko, el oriundo de La Cocha que ganó en velocidad por derecha cuando ya se moría el partido y le cedió el pase a Arraya, que le pegó con alma y vida para romper el arco Decano y sellar la victoria del Ciruja, aunque sobre el final hubo un pequeño susto pero el guardavalla Ruiz sacó una pelota espectacular que iba camino a ser el empate de los de 25 y Chile.

De esta forma San Martín abrochó su pase a la final y desató la locura de padres, hinchas, jugadores y cuerpo técnico. Al finalizar el partido, MUNDO CIRUJA dialogó brevemente con el entrenador de este equipo, que dijo: “estoy contento por los chicos, hablamos mucho esta semana de lo que significaba jugar un clásico”, sostuvo el “Maestro” con los cánticos de los futbolistas de fondo. “No hicimos el fútbol que sabemos hacer, pero los muchachos pusieron garra y mucho huevo, algo que tiene que tener el jugador de San Martín”, añadió el DT con una gran emoción y con un vestuario que se venía abajo de la alegría.

El Santo saco chapa en el peor momento, porque hay un grupo de jugadores comprometidos, unidos, solidarios y humildes que se matan trabajando en toda la semana. Porque hay un cuerpo técnico comprometido con ellos que trabaja para darles lo mejor, porque hasta el utilero da lo mejor de sí, porque los padres acompañan a sus hijos a todos lados: llueva, haga calor, frío o caiga granizo. Este grupo demostró una vez más que PAPÁ HAY UNO SOLO, Y SE LLAMA SAN MARTÍN.

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