Yo me sumé a Mundo Ciruja para redactar historias lindas del Santo, pero este par de meses fueron de terror. Siempre me senté al frente de la PC con el peor de los ánimos y cada vez mas desesperanzado. Es el calvario mismo este Argentino A, que cambió de nombre pero sigue siendo una pesadilla, donde parece que vamos a estar hundidos miles de años.

Sí, ya sé. No importa la categoría porque vamos a seguir siendo hinchas de este club, eso no se discute. Pero el cúmulo de frustraciones se hace más grande y el corazón duele cada vez más. Ochenta minutos, tenés que ganar y Emanuel Martínez saca mal un lateral. ¡Ay mi Dios!. Esa fue la imagen que resumió el campeonato y tamaño fracaso: la mayoría de los jugadores no estuvieron a la altura. La dirigencia tampoco.

Solo una victoria en Ciudadela, cuando debía haber sido la fortaleza. Una rueda completa bancando a Bernasconi, que inclusive le apuntó a esta página diciendo que “no tirábamos para el mismo lado”. Todos los integrantes de este staff hubiésemos querido jugar en el club, pero no tuvimos esa suerte. Los que juegan son otros. Gravísimo error haber dejado pasar tanto tiempo sin dar un golpe de timón.

En este hermoso deporte gana el que hace goles, y ahí está otro punto clave en este fracaso, papelón o como quieran llamarlo. San Martín los erró a todos, descontando ese oasis en el desierto que fue el 7 a 0 a los catamarqueños. Nunca hubo una idea de juego y eso que, haciendo un análisis de todos los partidos, ningún equipo de los que integraron la zona juega bien, para nada. Nadie hace la diferencia.

Lo vengo diciendo siempre, el rival de San Martín es el propio San Martín. Hay cosas que muestran que el club está prácticamente en el amateurismo, como el comportamiento del Vice Presidente (y del Presidente también), el trato de los porteros en la entrada al Estadio los días de los partidos y tantos otros detalles que se reflejan día a día en el club.

Muchísimos son los puntos que fallaron, por algo se terminó de escribir la peor página de nuestra vida futbolística en mucho tiempo. Ahora son cinco meses de espera, donde no habrá nada. San Martín está afuera, nosotros los hinchas desolados y hasta traicionados. Sí, yo me siento así. Podés ser limitado dentro de la cancha, pero la actitud no se negocia.

Nada hará cambiar nuestro amor por San Martín. No hace falta agregar más, quedó demostrado en las tribunas, que hasta despidieron con aplausos al equipo. Increíble. No se cuántas veces más este grupo de jugadores estará ante tamaña hinchada. Todo duele. Despiértenme cuando haya pasado el temblor.

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