Cruzando la avenida Alem, comienzo a oler la típica Ciudadela, llena de camisetas, cervezas y choripán, invitados que nunca faltan y que forman parte del culto cuando juega nuestro querido ciruja.

Pero por cuestiones ajenas al que alienta, hay un invitado, el más importante, que se olvidó de asistir a la fiesta: el futbol. El jogo bonito ni siquiera amagó con meterse en el duelo San Martín-Central Norte y este simpatizante que les habla se retiró con dolor de ojos del “estadio más caliente del país”.

Este hincha albirrojo está enfermo de tanto pelotazo y poca jugada hilvanada, de muchos errores de concepto, de la falta de un creador de juego que por lo menos lo haga olvidar a Bernal, a quien cada dia quiere más.

Este ciruja está anémico pero siempre va a tratar de darle con su aliento esa necesaria sangre, de la que todo hincha de San Martín está orgulloso, porque por lo visto, y hasta que vuelva el fútbol, va a hacer falta correr y meter en todos lados y desde todos lados…y yo estaré alentando, en otra fiebre de domingo por la tarde.

Por Miguel Vivanco, para Mundo Ciruja

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